Este viernes que pasó viajé hasta capital por que tenía que entregar un pedido de ahumados en San Telmo, fui en bici como siempre lo hago, para no hacer tanta fuerza y tardar un poco menos.
Una vez que llegado a la estación de La Plata subí con mi bici en el último vagón donde se cargan las bicis, donde viajan los pibes y donde viaja el frio de este invierno platense que este viernes nos castigo como nunca.
Ya arriba apoye mi bici sobre el vagón, frote mis manos un poco para calentarlas, barrí un poco con los pies el piso y me senté. Las risas ya sonaban sobre el vagón, envuelto en humo, mientras la gente arrugaba la cara al subir, por otra puerta por supuesto, claro los pibes no tienen las prendas de ellos, ¡si tienen la sonrisa que ellos no!. Sin embargo la gente desconfía, prejuzga y los evita, se me ocurre pensar que es por lo que ven todos los días en los diarios, en la televisión, donde cada vez tienen más lugar los que menos nos enseñan. En esta televisión llena de hipócritas y personajes cada vez más incapaces de mostrarnos lo que realmente sucede en la calle. Algunos directamente los ignoran, por que así los educaron sus padres, y otros si comparten con ellos el viaje. Como los que vuelven todos los días de laburar en sus obras y cargan la bici en el tren al igual que yo, pero con más frecuencia. Estos también, los que laburan para llevar el pan a su casa, colaboran con el humo y con las risas por supuesto.
Mientras continuaba el viaje, se acercan el guarda del tren y un policía que venia, retaba a los pibes por que estaban fumando marihuana y los amenazaba con parar en don Bosco y meterlos presos a todos. Cuando se iban alcanzo a escuchar una señora con las cejas fruncidas, que dice…. “estos negros que fuman porro y no hacen nada”. Una vez retirados los “vigi”, como le dicen los pibes, la mecha volvió a encenderse, pero entonces el humo salía por las puertas, que están siempre abiertas para ayudar a alguno que quiera cargar su bici en la próxima estación.
El viaje continuaba tranquilo, solo pispiaban a ver si venia el guarda y los sorprendía. Hasta que escuchamos gritos de una pasajera aludiendo que la habían robado, el guarda corrió hasta el ultimo vagón donde están los frenos y los clavó, mientras el ladrón se escapó corriendo, el guarda miró por la puerta entre vagón y vagón, la chica bajó llorando desconsolada por que le habían arrebatado la cartera, el policía intentó correrlo pero su físico no se lo permitió, mientras otro policía que viajaba en el tren trataba de consolar a la chica. Los pibes, que venían re locos, bajaron de un salto y salieron en busca del punga. Pasaron unos minutos, la chica no paraba de llorar y perdía las esperanzas de volver a recuperar sus cosas, cuando de lejos se vieron los pibes que volvían gritando y festejando. Se acercaron al tren y le devolvieron la cartera a la chica que les dio la mano para agradecerles, los pibes inflaban su pecho mientras todos los pasajeros, incluido yo, estábamos mirando atentos por las ventanas. Los pibes comienzan a gritar… ¿y cobani? ¡Que decís ahora la puta que te pario! ¿No era que los pibes fuman nomás, cobani? ¡Tuvimos que hacer tu laburo cobani! ¿Y ahora que dicen? ¡La concha bien de su madre! Los pibes volvieron a subir al último vagón y recibieron su aplauso. No llegue a ver la paliza que recibió el chorro, ni si la señora de cejas fruncidas aplaudió, pero les aseguro que todo el tren si lo hizo, claro menos el guarda y los policías.
Ese viernes, los que viajábamos en ese tren aprendimos muchas cosas que seguro no nos van a mostrar por América TV hoy por la noche. Tampoco creo que haya salido en algún diario o que sea tema de debate sobre la despenalización de la marihuana en esos programas “serios” donde se sientan tipos que jamás subieron a un tren, o que quizás subieron alguna vez, pero lejos del último vagón que para mí, ese día, debió ser el primero.
Aporte de Nicolás Espinel
http://www.facebook.com/nicolas.espinel.3
nicolasespinel@hotmail.com
No comments:
Post a Comment